LA CIUDAD

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Camino sintiendo el frio que se clava como agujas en mi cara,  la espesa niebla envuelve densa el aire del atardecer, dejando adivinar las siluetas que forman los árboles. Todavía se observan en las solitarias calles retazos de las fiestas navideñas, con luces que ya no iluminan, adornos, y algunos árboles decorados. Me doy cuenta de la fugacidad del tiempo y la facilidad que posee la condición humana al cambio y la adaptación, si hace unos días estábamos envueltos en todo lo que conlleva la navidad con celebraciones, villancicos, regalos y buenos deseos. Hoy hemos vuelto a la normalidad, al día día, atrás quedaron la bondad, el amor, la fraternidad y el consumismo propio de las fechas.

Continúo caminando a paso rápido por la ciudad. Me dirijo hacía un puente, me asomo a la barandilla, observo como el agua corre furiosa y turbia, debido a las generosas lluvias y nevadas que nos están dejando estos días de invierno. Aguas turbulentas, me viene a la memoria la conocida canción Brigde over trouble water, creo que es una de esas grandes canciones que nos acompañan y que forman parte de nuestro repertorio vital, que todos conocemos y a casi todo el mundo gusta. Y es que este tema está escrito por Paul Simon y lanzado en 1970  por Simon and Garfunkel en el álbum que llevaría el mismo título que la canción y que sería el último que grabaría el famoso dúo.

Paul Simon escribió la canción, pero él quiso que la cantara Garfunkel por su voz aguda y los falsetes que podía hacer para este tema. La verdad, creo que fue una idea acertada, ya que la voz de Art Garfunkel ejecuta perfectamente con su voz suave esta gran canción, aunque de ello se lamentaría posteriormente Paul Simon, ya que en este periodo existían unas relaciones muy tensas entre ambos cantantes.

La canción contiene una letra muy bella que habla del valor de la verdadera amistad en momentos bajos, de tender la  mano y construir un puente para evitar las aguas turbulentas. La verdad es que siempre he sentido cierta fascinación por Simon and Garfunkel y especialmente por esta canción, la cual he escuchado en versiones que van desde Elvis Presley, Bonnie Tyler, Aretha Franklin o Jonnhy Cash, entre otros muchos. Os dejo algunas versiones curiosas del tema.

 

Bonnie Tyler

 

 

Elvis Presley

 

 

 

Aretha Franklin, una de mis favoritas

 

 

Willie Nelson

 

 

Continuo mi camino entre la lluvia en un paisaje gris, me asalta una sensación entre la tristeza y la melancolía en este día oscuro y frio. Me encuentro sólo caminado bajo la lluvia ensimismado en mis pensamientos, me cruzo con otras personas protegidas bajo su paraguas pero no adivino a ver sus rostros. El silencio me atormenta, saco de mi bolsillo mis auriculares y los conecto al teléfono, quiero romper este silencio que me aturde, quiero que mi alma y mi espíritu vuelen hacía la música, como dice una de las estrofas de la canción Into the Mystic, en esta ocasión suena el tema de Van Morrison, versionado por el gran Joe Cocker.

 

 

Las notas de la canción hacen que mi paso  se acelere, una vez roto el silencio en esta tarde oscura me siento más ligero.  La tarde va cayendo,  me adentro en las estrechas calles del centro de la ciudad. Los comercios se llenan en un ir venir de gentes cargadas con bolsas, cual cazadores tratando de encontrar la mejor prenda en rebajas, para exhibirla como si de un trofeo se tratase.

 

Avanzo por la angosta calle la gente deambula de un lado a otro, las tiendas reclaman la atención de los viandantes con grandes letreros en los que ofertan espectaculares precios. Observo las caras de las personas anónimas con las que me cruzo, cada una de ellas absortas en su mundo, algunas con cierta expresión de tristeza. Trato de adivinar los pensamientos de cada una de ellas, sus anhelos, sueños, miserias, problemas y preocupaciones que todos tenemos en nuestro propio mundo particular. Problemas, preocupaciones; trouble, trouble

 

Ray Lamontagne. Trouble

 

 

Me fijo en la cara amable de una anciana, que camina fatigosa, me inspira ternura y a la vez me resulta familiar su figura, me transmite confianza y la seguridad, recuerdos de la infancia, la abuela entrañable protectora, con la sabiduría que le han otorgado los años que se  hacen notar en su rostro ajado y curtido en las duras batallas que ha vivido en su larga existencia. Hoy se alimentan tan sólo de los buenos recuerdos del pasado, intentado disfrutar del presente.

 

Sigo mi camino suena en mis cascos Society un tema de Eddie Veder, una gran canción, una crítica  a nuestra sociedad, a la codicia, a las absurdas necesidades que nos creamos, queriéndolo todo, quizás para suplir nuestra propia infelicidad. A veces veo en televisión los niños de algún país  remoto de África jugando al futbol con una pelota de trapo, o con una rueda vieja, veo la felicidad reflejada en sus rostros, no necesitan más porque no lo tienen, no aspiran a más tan solo a sobrevivir, sin embargo nosotros siempre estamos insatisfechos, siempre queremos más.

 

Eddie Veder. Society

 

 

Siempre me atrajo el continente africano con sus paisajes, su historia, tan cerca y tan lejos de nosotros. Me fascina su música que ha servido como cimiento a muchos estilos musicales y otros se han entremezclado con sus ritmos debido a la colonización,  de algunos de sus territorios, dejándonos un mestizaje muy interesante, como el caso de Cabo Verde, con la morna, una mezcla de fado, música brasileña y de Angola, con su máxima representante la gran Cesaria Evora  y con una de sus canciones más bellas Sodade.

 

Cesaria Evora. Sodade

 

 

Salgo de las concurridas calles del centro de la ciudad. Ya ha oscurecido, la gran avenida es un y venir de coches con sus faros encendidos queriendo suplir la noche estrellada invisible desde la gran ciudad, que tan solo nos deja ver la luz artificial de las farolas y neones que tratan de  que la negra noche no se apodere de las calles.

 

Something in the night. Bruce Springsteen

 

 

La ciudad infinita no acaba, no se detiene; gentes, coches, luces, prisas, soledad. Es curioso la gran ciudad acoge a millones de habitantes pero la soledad asola las calles. Las gentes deambulan aisladas en su propio mundo solitario. Yo también lo hago, tan solo acompañado por la música que me sirve de guia en este vagar por la gran urbe, la ciudad que no duerme. Como dijo Thomas Fuller;  La gran ciudad para muchos es un gran desierto.

 

The City, Joe Purdy

 

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