GRACIAS Y FAVORES

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gracias

Continuamos con una nueva entrega de nuestro compañero Eduardo De Frutos sobre el country en el cine, en esta ocasión nos habla del film “Gracias y favores” dirigida por Bruce Beresford y protagonizada por Robert Duvall en 1983

GRACIAS Y FAVORES

Al igual que la anterior, esta cinta, estrenada en 1983, es sobre un cantante de country ficticio. Robert Duvall, que mereció el Oscar por su papel, no solo dio vida al protagonista, sino que también se atrevió a escribir e interpretar alguna canción para la película. Una de ellas fue I’ve Decided to Leave Here Forever. Os dejo con ella.

 

 

It Hurts to Face Reality, que aquí canta Robert Duvall, fue compuesta por Lefty Frizzel.

 

 

Ferlin Husky popularizó The Wings of a Dove, obra de Bob Ferguson. Robert Duvall la interpreta con la que entonces era su mujer, Gail Youngs.

 

 

Me despido con Craig Bickhardt y su tema You are what love means to me.

 

 

Eduardo De Frutos

Autor del blog: River of Country

 

 

 

 

 

 

VIAJAR

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viajar

 

Viajar es algo que a todos o a casi todos nos gusta, sentimos interés por conocer otros lugares, gentes diferentes, costumbres, paisajes. Aunque cuando viajamos tratamos de alguna manera  salir de la rutina. Hay una frase que siempre me gustó que dice “Viajar es huir del sitio de donde se parte” y es que necesitamos, de vez en cuando escaparnos de nuestra cotidianeidad, del día a día que nos atrapa, sin dejarnos adivinar que hay más allá de nuestro monótono mundo.

Quizás uno de los mayores atractivos del viaje es este en si, como decía el escritor americano Louis L’Amoru “Lo importante no es el fin del camino, sino el camino”. Quien viaja demasiado aprisa se pierde la esencia del viaje”. De camino hacía nuestro destino atravesamos lugares de paso en tierra de nadie que observamos desde la ventanilla a mitad de camino. Lugares que parecen interesantes y que nos prometemos visitaremos con mayor detenimiento, aunque luego nunca lo hagamos, pueblos, paisajes y gentes que de alguna manera ignoramos, ya que estos no son nuestro objetivo, pues ya tenemos programado un destino.

Cuando viajo en carretera, me gustan estos sitios de paso; pueblos, bares de carretera, gasolineras, cuando me detengo en ellos puedo observar a los viajeros que van de paso, cargados de maletas, unos con la ilusión de conocer nuevos destinos, otros con ganas de llegar a ese destino conocido, donde encontrar esos días de relax necesarios para afrontar el día a día, ese paraíso en la costa o quizás ese pueblecito de donde salimos hace años al que necesitamos volver para encontrar la calma y alimentar nuestros recuerdos de niñez.

Ahora que se acerca el verano a buen seguro que muchos tendrán preparado un destino al que viajar para conocer nuevos escenarios, otras formas de vida, gentes y costumbres muy diferentes a las nuestras, en definitiva en descubrir nuevos mundos más allá del nuestro. Hace poco hice a pie algunas etapas del conocido Camino de Santiago y me fascinó esta manera de viajar, en la que existe un destino final, pero el auténtico viaje está en la etapa que se hace cada día, dándote la oportunidad de sumergirte en el propio camino, detenerte en los pequeños pueblos que encuentras a tu paso, parar a observar los extraordinarios paisajes., Un viaje  en el que no solo importa el destino sino la vivencia de cada etapa, por todos los lugares por los que pasas, rincones que de otra manera nunca conocerías, quizás un camino demasiado masificado, sobre todo en las fechas que vienen, pero existen otros muchos caminos, posiblemente no tan populares, pero con la misma filosofía, disfrutar del propio recorrido, aunque lo que menos importe sea el destino final.

En la música hay ciertas canciones que yo particularmente asocio con viajes, aunque algunas no tengan nada que ver, pero yo las llamo canciones viajeras, os dejo una pequeña muestra.

 

Tom Petty Learning to fly

 

 

Miguel Rios. el blues del autobus

 

 

Willie Nelson. on the road again

 

 

Bright eyes. another travellin’ song

 

 

steppenwolf. born to be wild

 

 

Lynyrd Skynyrd. Sweet home Alabama

 

 

 

¡Buen viaje!

EL AVENTURERO DE MEDIANOCHE

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Continuamos con la serie de entradas que nos ofrece nuestro compañero Eduardo De Frutos, sobre el country en el cine, hoy nos descubre algo que yo y seguro que muchos de vosotros desconocía, la pasión por la música del gran Clint Eastwood. 

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EL AVENTURERO DE MEDIANOCHE

La película de hoy sobre el country fue dirigida por Clint Eastwood, cuya pasión por la música –en especial por el blues, el country y el jazz– no es conocida por todos, aunque ya ha sacado cuatro álbumes.

En El aventurero de medianoche, Honkytonk Man, rinde tributo al country mediante la historia de un cantante enfermo, inspirado levemente en la vida de Jimmie Rodgers. El protagonista descubre los secretos del country y de la vida a su sobrino, interpretado por Kyle Eastwood, el hijo de Clint. La película cuenta, además, con la colaboración estelar de Marty Robbins, en la que fue su última aparición en la pantalla antes de morir.

Clint Eastwood y Marty Robbins cantan a dúo Honky Tonk Man. Aunque se aprecia el esfuerzo del primero, su voz no tiene nada que ver con la Marty Robbins.

En When I Sing About You el protagonista reconoce que el único momento en el que se siente bien es “cuando canto sobre ti”. Escuchemos a Clint Eastwood.

Otra composición de Eastwood para la película es No sweeter cheater than you. Termino por hoy con ella.

Eduardo De Frutos

Autor del blog:  River of Country

EL DESVÁN DE ALBERTO; MI CALLE EN 1966

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EL DESVÁN DE ALBERTO

 

Hoy inauguramos nueva sección de la mano de mi amigo José Alberto Rodríguez, el cual tiene mucho que ver en el nacimiento del Gramófono. Si tuviera que definir a José Alberto podría decir que es alguien que está hecho de una pasta especial, de los que ya quedan pocos, es una persona inquieta, incansable, apasionado y lo más importante y extraño en nuestros días, no le da importancia al dinero, si tiene que trabajar y esforzarse por un proyecto que le apasiona, lo hace aunque tenga que exponer su dinero y a veces su propia salud. Cuando le conocí quería poner en marcha una radio online en Plasencia, me pidió colaboración y yo que también me apasionaba la radio acepté, eso sí con mucho reparo, ya que jamás había hecho un programa de radio. El programa se llamaría El Gramófono y se emitiría semanalmente, este fue el nacimiento del Gramófono como programa radiofónico y posteriormente y como complemento  a este nacería el blog.

El programa estaría emitiéndose hasta que la emisora tuvo que cerrar por falta de apoyos económicos. En este corto espacio de tiempo, José Alberto consiguió llenar la parrilla con diferentes programas, debates, espacios deportivos, musicales, a base de mucho esfuerzo  logró tener una programación variada y atractiva. Hace unos días tomando café con él me comentaba que todo lo que se propone lo intenta hacer de la mejor manera que sabe y es cierto pone toda la carne en el asador y aún más cuando algo le apasiona como el caso que nos trae.

Como he dicho antes siempre me llamó la atención como José Alberto se embarcaba en diferentes historias con el ánimo de satisfacer sus aspiraciones y a la vez ofrecer un servicio a los demás, en la mayoría de las ocasiones sin ánimo de lucro. Uno de sus grandes deseos, me consta, es tener su propia emisora de radio y producir su propia programación y estoy seguro que lo logrará. Desde hoy será colaborador de nuestro blog hablándonos de la música y la vida en una sección que yo he puesto nombre y se llamará “El desván de Alberto” desde donde desempolvará música y recuerdos para mostrarlos a todos nuestros lectores.

 

MI CALLE EN 1966

 

Hola a todos, respondiendo a la generosa invitación de mi amigo Ángel Maíllo me dispongo a lanzar algunas líneas en este blog, que ha ido creciendo poco a poco como ocurre con todas las cosas buenas.

En ésta primera intervención me gustaría hablarles de una canción que caló muy hondo en mí desde la primera vez que la escuché. Seguramente influenciado por donde viví y crecí durante parte de mi infancia y adolescencia, pues muy parecido a lo que  describe la canción era mi entorno.

 

Me refiero a “MI CALLE” del grupo Lone Star en 1966.

 

 

Lone Star, un grupo de rock español que formó en Barcelona Pedro Gené (voz y líder) con; Willy Nab (guitarra solista), Rafael de la Vega (bajo), Enrique Fusté (piano) y Enrique López (batería), una de las bandas más antiguas del  rock español.

Dos años antes, Lone Star había lanzado una versión de La Casa Del Sol Naciente

 

 

“The Animals” que curiosamente el No-Do hacía de este último grupo, una alusión muy de la época.

 

 

En ese año otros artistas españoles se colaban en Eurovisión como Raphael con su “Yo soy aquel”

 

 

O llegaban al nº 2 de las listas de éxitos de New York con Black is black de Los Bravos

 

 

Mientras Los Brincos cantaban “Con un sorbito de champagne”

 

 

Hubo que decir adiós durante ese año a grandes genios del cine; Pepe Isbert, Walt Disney y Buster Keaton.

En 1966 también se encerraban 500 estudiantes en el convento de los Capuchinos en Sarriá, para constituir un sindicato democrático que días después serían desalojados por la policía.

Para quitar el miedo que los españoles cogimos a la radiación que podría producir las bombas nucleares que cayeron  como consecuencia del accidente aéreo con un B52 americano el 11 de enero en Palomares, nuestro  insigne ministro Manuel Fraga se da un bañito para demostrar la falta de peligro.

Se produjeron otros acontecimientos en España y el extranjero, pero por hoy creo que ya los he cansado suficiente.

José Alberto Rodríguez

MÚSICA Y MODAS

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En esta era cargada de tecnología, en la que todo el  mundo es reportero de bolsillo con su teléfono, haciendo públicas imágenes en las redes sociales muchas veces rayando lo macabro. En esta era en la que todos queremos saltar a la fama a cualquier precio de una u otra manera aunque no tengamos ninguna cualidad que mostrar al público, proliferan programas para buscar pareja, delante de una nutrida audiencia, no sé si los participantes de estos programas buscan su media naranja o simplemente unos minutos de gloria televisiva.

Hace poco leía una entrevista que le hacían a Pau Donés, al cual tuvimos el honor de haber entrevistado en este blog, en la cual decía que gran parte de los cantantes actuales son un producto de marketing en el que se nos ofrece, como si de un pack se tratara,  un personaje con su  imagen, su vida sentimental, sus circunstancias, su colonia y demás artículos promocionales, cuando como decía Pau, lo único que nos debe importar es su música y en esto coincido con él. Si os dais cuenta en los concursos televisivos en busca de nuevas estrellas musicales, el personaje se va gestando desde el propio concurso convirtiéndose en un objeto de alquiler por parte de la productora del programa que maneja a su antojo a dicho personaje para tratar de lanzarle a fama.

Quizás la proliferación de herramientas mediáticas, así como de los modelos televisivos que se propagan como una plaga en las cadenas, los llamados “Talent Show”, hacen que la música se convierta en eso, un show, que vemos cada noche en cualquier cadena, cuando la música es algo más profundo e íntimo que todo eso. La televisión actual, como ya hemos afirmado en algunas de nuestras entradas, no es precisamente el medio que más y mejor promocione la buena música.

Yo ajeno, como casi siempre, a las modas musicales, estoy escribiendo esta entrada en una calurosa tarde a las puertas del cálido verano, la música me transporta hacia el sur profundo, siempre luminoso, colorido, pobre, misterioso y fascinante, hacia tierras de África sus áridos desiertos con su silencio, su vacio, su inmensidad. Escucho a la banda Orchestra Baobad originaria de Senegal por un momento una ráfaga de viento cálido entra por mi ventana visualizo paisajes de arena, cielos rojizos, siluetas de palmeras en la lejanía. Senegal es cuna de extraordinarios músicos, La Orchestra Baobad es una banda de fusión afrocubana, escucho una suave melodía con ritmo de bolero entremezclados con sonidos de África es una música serena, melancólica y de una gran belleza bajo el título de Utrus Horas. Lo bueno de la música es que tenemos la opción de elegir y no seguir los dictados de las modas.

Orchestra Baobad, Utrus Horas

 

COUNTRY Y CINE: QUIERO SER LIBRE

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COUNTRY Y CINE: QUIERO SER LIBRE

Hablemos hoy de una película basada en la autobiografía de una de las estrellas country más importantes de la historia y que todavía vive, Loretta Lynn.

En 1980 se estrenaba Quiero ser libre, según el libro Coal Miner’s Daughter, que Lynn escribió a los 44 años –muy joven para una autobiografía, ¿no?–. La película, que llegó a España al año siguiente, estaba protagonizada por Sissy Spacek, quien ganó el Oscar, como Lynn. Levon Helm, como el padre de Loretta, se reservó uno de los papeles más relevantes.

Patsy Cline fue una de las grandes amigas de Loretta Lynn, y en la película suenan varias canciones suyas. Escuchemos, por ejemplo, There He Goes, escrita por Durwood Haddock, Eddie Miller y W.S. Stevenson, aquí en la voz de Sissy Spacek.

 

 

Levon Helm nos regala una versión del clásico del bluegrass Blue Moon of Kentucky.

 

 

The Titanic es una canción folk de la familia Carter. La versión de Sissy Spacek hace justicia a este tema dedicado a la tragedia del Titanic de 1912.

 

 

I’m a Honky Tonk Girl fue escrita por la propia Loretta Lynn. Al más puro estilo honky-tonk, una mujer llora en un bar su ruptura sentimental. Os dejo con la versión de Sissy Spacek.

 

 

El tema que da título a la película, y al texto que la inspira, es Coal Miner’s Daughter, en la que Lynn recuerda su infancia en Kentucky y afirma estar orgullosa de ser la hija de un minero. La versión de Sissy Spacek no tiene nada que envidiar a la de Loretta.

 

 

Eduardo De Frutos

Autor del blogRiver of country

ESPECTÁCULOS MUSICALES, DESPACITO Y EUROVISIÓN.

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En estos últimos días asisto asombrado a espectáculos extraños, dentro del mundo de la música. Abro el periódico en la sección cultural, leo una noticia que dice; la canción Despacito, interpretada por Luis Fonsi y Daddy Yankee se ha convertido en número 1 en las principales listas de éxito de Estados Unidos, la canción registró 54,3 millones de reproducciones por medio de streaming durante la pasada semana. Me alegro mucho por Luis Fonsi y su discográfica, así como por el hecho de que una canción en habla hispana encabece la prestigiosa lista Billboard Hot 100.

Pero he de decir, en honor a la verdad, que yo particularmente, detesto esta canción de la que no me puedo deshacer, la escucho, en la radio, en el supermercado, en la televisión, en la sala de espera, con ese monótono y machacante ritmo reggaeton carente de originalidad y con pocas virtudes musicales. Que me perdonen los fans del señor Fonsi pero es mi humilde opinión. Después de leer esta noticia sigo pensando que en la música como en otros artes prevalecen los intereses comerciales ante la calidad y este es un claro ejemplo, ya que según mi punto de vista, es incomprensible que esta canción haya alcanzado tales cotas de popularidad.

Continuando con espectáculos musicales, la semana pasada, pude ver como telespectador, parte del festival de eurovisión, después de muchos años, el motivo no fue otro que la visita de unos buenos amigos, los cuales son muy aficionados a dicho festival. Este sigue siendo un espectáculo de luz y sonido en el que tampoco prima la calidad musical y el criterio para las votaciones se basa en afinidades entre países y la historia personal que hay detrás de los participantes, es decir en todo menos en la calidad musical, creo que se conoce al ganador antes de la celebración del citado festival.

La verdad ante tal panorama musical, sigo aislándome en mis listas de reproducción, que no responden a criterios comerciales sino a mis propios gustos, en las que tienen cabida desde temas de los años 50 hasta algunas canciones actuales. Después de tanta negatividad me alegra ver dentro de las novedades musicales del momento algunos nombres como el de Sole Gimenez con un disco libro llamado “Hombres sensibles” en el cual la cantante interpreta con la delicadeza y elegancia a la que nos tiene acostumbrados grandes temas acompañada por otros artistas como Victor Manuel, Pedro Guerra o Teo Cardalda entre otros muchos. Y es que la voz de Sole Giménez es única, suave, aterciopelada muy diferente a la de otras que quieren emular sin demasiada fortuna a las grandes voces del soul, sin embargo Sole Gimenez no tiene que forzar su voz y no tiene que imitar a nadie.

También me ha sorprendido gratamente el nuevo disco de Mikel Erentxun, El Hombre sin sombra, que día día va consiguiendo mayor notoriedad en el panorama musical, despojándose definitivamente del gran lastre de su antigua banda Duncan Dhun, un gran disco, muy recomendable. Tal y como está el panorama musical con lo aquí expuesto anteriormente, no todo está perdido, todavía quedan buenos músicos.

 

Sole Gimenez & Chabuco

 

 

 

Mikel Erentxu cicatrices