recuerdos

IT’S A HEARTACHE

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Esta tarde de verano transcurre plomiza, calurosa el aire casi se puede palpar. Las calles están solitarias, el sol estival hace que la gente se resguarde hasta la caída del sol, otros buscan aliviar los rigores del verano a la orilla de piscinas, ríos o los más afortunados en el mar.

Mientras coloco algunos papeles suena en la radio una vieja canción que me transporta al pasado, It´s a Heartache interpretada por Bonnie Tyler, este tema seria grabado por Tyler en 1977. Es una canción con una estructura muy sencilla, pero resulta agradable. Hacía mucho tiempo que no la escuchaba, por unos momentos me vienen a la cabeza recuerdos de niñez, tardes de merienda, juegos, largos veranos. Recuerdo la voz ronca y rasgada de Bonnie Tayler un estilo muy particular que alcanzó grandes cotas de popularidad a finales de los 70 y  principios de los 80.

 

 

La nostalgia me invade con esta música, no es que sea una gran canción pero para mí representa una época un periodo de mi vida, en la que no paraba de sonar en programas de radio y televisión. Po aquel entonces yo tendría poco más de 10 años, dulce etapa de la niñez que transcurre entre juegos, sueños, fantasías e ilusión. Estoy seguro que a muchos de vosotros os sucede algo parecido con canciones que van asociadas a una época concreta de vuestra vida, esa música que tiene sus propias imágenes.

Al terminar la canción, me pica la curiosidad y busco otras versiones de este tema y encuentro algunas interesantes como el de el joven cantante Irlandés Derek Ryan

 

 

Y encuentro otra que me parece extraordinaria, por el parecido con Bonnie Tayler, se trata del gran Rod Stewart con esa voz rota. Siempre asocie a estos dos cantantes, quizá por el parecido en el timbre de sus voces.

 

 

No podía faltar la versión de Juice Newton que alcanzaría un notable éxito

 

 

Abro la ventana el sol se acaba de poner, la tarde está en calma como suspendida las paredes y el asfalto irradian calor después de un día de sol intenso y abrasador, vuelvo a la realidad después de haber revivido por unos cortos pero intensos instantes recuerdos de niñez; aromas, sabores, colores, juegos… Las canciones nos pueden transportar a momentos y vivencias determinadas, esta es la grandeza de la música.

POST SONORO, EL VIAJE

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Hoy traemos un experimento a nuestro blog. Hemos convertido una antigua entrada del Gramófono en un podcasts, en la misma narramos un viaje por carretera con la única compañía de la música y la contemplación de los hermosos paisajes que se iban sucediendo en nuestro camino, no sé ni cuándo ni hacia donde pero de esto hace ya algunos años.

<a href=”https://www.ivoox.com/post-sonoro-recuerdos-viaje-audios-mp3_rf_11418692_1.html&#8221; title=”Post sonoro, recuerdos de un viaje”>Ir a descargar</a>

 

RECUERDOS

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auto

La carretera angosta y sinuosa discurría por bellos parajes entre bosques y rocas inmensas, la música de The Eagles casaba perfectamente con todas las bellas imágenes de la naturaleza que se iban sucediendo ante mis ojos. A través del casete del coche sonaba a gran volumen y con gran calidad, era una cinta TDK de 60 en la que había grabado una gran selección musical, la cual utilizaba en mis viajes para añadir la mejor banda sonora a las imágenes que encontraba en el camino.

La canción Take it easy terminó y tras una breve pausa comenzaba a sonar Annie’s song, una magnifica canción de amor de John Denver. Después del trepidante ritmo del sonido country rock, ahora aminoré la marcha y contemple de forma más sosegada los bellos paisajes que rodeaban la carretera. De pronto la voz de John Denver comenzó a sonar en un tono raro como poseída por un ser extraño, finalmente dejo de escucharse, detuve mi coche en un pequeño mirador, no podía continuar viaje sin mi música. Apreté el botón eject y escupió el casete, la cinta se había salido y enganchado en los cabezales. Con mucho cuidado trate de liberarla sin dañarla, era mi tesoro y me había costado mucho tiempo seleccionar los grandes temas que contenía. Finalmente conseguí con éxito liberarla y con la ayuda de un bolígrafo pude recomponer la cinta.

Saqué otra cinta de la guantera era una Sony, en esta ocasión se trataba de una selección de música que había grabado de la radio, con mucho trabajo a base de jugar con la tecla pause para que solo se oyera música y no la voz inoportuna de el locutor de turno. Inicié nuevamente camino, comenzó a sornar The long road, un tema muy adecuado a la situación. Este tema siempre me ha encantado, pertenece a la banda sonora de la película Cal, compuesta por el gran Mark Knopfler, muy utilizada como cabecera de programas de radio y televisión. Disfrutaba del viaje escuchando este tema que combinaba magistralmente el sonido de la guitarra de Knopfler con el de la flauta. Cuando tuviera oportunidad y dinero me gustaría comprar el disco a través de Discoplay, venta por correo de discos con una gran variedad de música que en la pequeña localidad que residía no podía encontrar.

Muchas veces no calculaba bien y la cinta se acababa a mitad de la canción, algo que me daba mucha rabia que la música dejara de sonar de forma repentina. Era algo muy molesto, como si estuvieras durmiendo plácidamente y te despertaran de repente. Me prometí que cuando ahorrara me compraría un casete reversible de los que dan la vuelta a la cinta sola. Eche mano de otra cinta en este caso una Basf de cromo, muy elegante de color gris. Era otra selección que había hecho entre los vinilos míos y de mis hermanos mayores. El sol comenzaba a esconderse entre las montañas y mi viaje también iba llegando a su fin. No podría oír ni siquiera la cara A de la cinta, apenas quedaban diez minutos para llegar al destino, aminore la marcha con el fin de contemplar el ocaso en soledad con mi música y mis propios pensamientos. The logical song era la primera canción que comenzaba a sonar subí el volumen y abrí un poco la ventanilla para dejar entrar la brisa del atardecer.

Al terminar la canción de Supertramp, Losing my religion comenzó a sonar con fuerza, a lo lejos mi destino, me detuve antes de llegar, no podía cortar a la mitad esta gran canción eso sería un sacrilegio. Terminó la canción también mi viaje, me había sabido a poco, aunque lo hacia solo no necesitaba a nadie, mi coche, yo, la carretera y mi música, eramos uno. Recuerdos de otros tiempos de un viaje no se a donde ni cuando, pero hace ya algún tiempo de esto.