EL BLUES, UN CANTO TRISTE

Posted on Actualizado enn

robert

El blues es ese género que es bello pero a a la vez triste y nostálgico una manera de exteriorizar los sentimientos profundos. Un estilo crudo pero a la vez real, sus orígenes se remontan a canciones de trabajadores del campo afroamericanos que cantaban y contaban testimonios de su penosa y triste existencia. Posteriormente se irían incorporando otros ritmos importados por inmigrantes ingleses e irlandeses.

El intérprete del blues entona su canción con un ritmo repetitivo estrofas que va intercalando con el sonido de la guitarra estableciendo un interesante dialogo entre guitarra y voz. Robert Johnson es uno de los más importantes representantes de este género, el cual influirá de manera definitiva en destacados músicos contemporáneos.

Suena de fondo “Sweet home Chicago” acompañado por un acompasado sonido de fritura, con sabor añejo pero a la vez agradable y sugerente. La voz de Robert Johnson entabla una conversación rítmica con la guitarra, asocio esta  música con inmensos campos de algodón, casas blancas de madera a barcos de vapor de rueda navegando por las aguas de Misisipi. Tiene un tono melancólico denota cierta tristeza, añoranza.

Suena ahora Williams Harris con la canción I`m leavin’ town en los acordes de guitarra se atisban ya los orígenes de los que será el rock and roll, una de las fuentes fundamentales de las que beberá este ritmo será del blues, este tema es más movido y alegre que el anterior. Cuando finaliza esta canción abandono los inmensos campos de algodón del delta del Misisipi y vuelvo a la realidad con un blues más reciente y conocido es The trill is gone canción escrita en 1951 que se haría famosa en la voz del gran  BB King un extraordinario tema de desamor en la que el autor habla de un desengaño una vez más un lamento hecho canción. El blues es sin duda un género que nos envuelve con su ritmo nostálgico a veces duro e intenso, cotidiano y real que habla de sentimientos en forma de canción.

Quizás el origen de estas canciones suponían una catarsis para los esclavos que trabajaban los campos de sol a sol una forma de aliviar su tristeza, un canto a la ansiada libertad, porque la expresión de nuestros sentimientos al exterior nos libera de alguna manera de nuestras cargas y es una forma de mitigar los sentimientos que nos ahogan.

NUEVO PODCAST, SIN PALABRAS

Posted on

silencio-shhh-730x396

Os traemos una nueva entrada sonora, una gran selección musical, Supertramp, Otis Redding, Aretha Franklin… En esta ocasión sobran las palabras ya que la música habla por si sola y expresa lo que no se puede decir con palabras.

<a href=”http://www.ivoox.com/gramofono-sin-palabras-audios-mp3_rf_13989430_1.html&#8221; title=”El Gramófono (sin palabras)”>Ir a descargar</a>

EL COUNTRY GOSPEL

Posted on Actualizado enn

800px-81-87_chevrolet_ck

Después de unos maravillosos días en el rancho de Eduardo, preparo las maletas para mi regreso, la estancia ha sido muy enriquecedora, he aprendido algo más sobre el género country, Eduardo me ha hablado de versiones, grandes dúos, grandes piezas del country del siglo XXI, la auténtica música de los cowboys… Cuando vine lo hice desde el aeropuerto en un coche de alquiler, pero esta vez será Eduardo  el que me lleve hacia el aeropuerto de la ciudad más próxima a unas 50 millas de distancia del rancho que equivalen a unos 80 kilómetros.

En el garaje Eduardo guarda el típico coche americano un flamante Ford Expedition, un vehículo enorme con capacidad para 8 plazas. Pero le he preguntado si sería posible hacer este viaje hasta el aeropuerto en una vieja pick up Chevrolet que utiliza para desplazarse por la granja y como vehículo de carga, es una furgoneta de los 80 de color rojo modelo C20, aunque muy trabajada y con más de 20 años está muy bien conservada, un auténtico clásico de la américa profunda. Nos ponemos en marcha en la vieja Chevi, es bastante ruidosa, pero cómoda. Aprovecho los últimos momentos con Eduardo para seguir resolviendo mis dudas sobre el género country, quiero que me explique algo sobre la relación del género y la música religiosa, en un subgénero denominado country gospel o gospel country.

La elevación del espíritu: Cinco temas de country-gospel

El country-gospel –también llamado gospel-country, en función de en qué faceta queramos poner el acento– o country inspiracional es un capítulo de gran relevancia en la historia del country, ya que este hunde sus raíces es un entorno rural profundamente cristiano. Así, casi todos los artistas country han dedicado algún disco a temas de carácter religioso con los que crecieron en su infancia, y en el Grand Ole Opry –la catedral del country– se ha incluido música de este estilo para su mejor difusión. Escuchemos una selección de cinco temas representativos.

En 2002 aparecía Three wooden crosses, una emblemática canción de Randy Travis que constituyó un poco su canto del cisne, ya que sería su último número 1. Narra un viaje en autobús de cuatro personas (un granjero, una maestra, una prostituta y un predicador); cuando el autobús sufre un accidente, tres de ellas mueren. Al final descubrimos que la única superviviente fue la prostituta, a la que, antes de morir, el predicador convenció para que cambiara de vida; y su propio hijo llegó a ser predicador.

Retrocedamos sesenta y cinco años en el tiempo para ver a Thomas Dorsey escribiendo el tema gospel Peace in the Valley. La letra describe la paz que se disfruta en el cielo tras la muerte: “El oso será dócil, los lobos se amansarán, el león se recostará al lado del cordero y hasta un niño podrá conducir a las bestias salvajes; habrá paz en el valle para mí”. Escuchemos, de 1957, la versión de Elvis Presley, cuyas grabaciones gospel gozaron de un tremendo éxito –de hecho, los tres únicos Grammys que ganó en vida fueron por sus versiones en este género–, con acompañamiento vocal de The Jordanaires.

Otro tema country-gospel que ha conocido multitud de versiones es Will the Circle Be Unbroken. Allá en los años 30, la familia Carter adaptó un antiguo himno evangélico de principios de siglo, sobre el dolor que le genera al narrador la muerte y el funeral de su madre. El protagonista se pregunta si alguna vez se romperá ese círculo de generación y muerte. Os dejo con la versión de Nitty Gritty Dirt Band.

Si buceamos en el rico patrimonio musical del siglo XIX, nos encontramos con Down in the River to Pray, que probablemente os suene por la película de los hermanos Coen O Brother Where Art Thou? Os dejo con su versión más conocida, la de Alison Krauss.

Termino esta selección con la que se dice era la canción religiosa preferida de Gandhi. Como su título indica, Were you there (when they crucified my Lord) es un tema que habla sobre la crucifixión de Jesús. Esta es la versión de Johnny Cash, que siempre tuvo muy presentes sus creencias religiosas; él era baptista.

 Eduardo De Frutos

Blog : The river of country

CHAMPAGNE Y MÚSICA DE FONDO

Posted on Actualizado enn

champagne-1

Ain´t got no, I got life.

Nada. Es suficiente.

SECCIÓN CHAMPAGNE Y MÚSICA DE FONDO

POST EN COLABORACIÓN CON EL BLOG CHAMPAGNE PARA DESAYUNAR

Pesa la noche este martes gastado. Pesa la noche negra. Como pesa la voz de plata añeja que suena en el gramófono en la hora en la que el día se marcha por la puerta de atrás. Esa voz que pesa. Esa voz negra. Negra, como la noche.

Ella entra en la noche, para acariciarla con unos dedos entre los que se derrama su áspera dulzura, y entonces los sentidos se ponen en pie, atentos, rendidos a la fascinación que provoca su voz, a sabiendas de que esa voz honda te va a contar una verdad de esas de las que es imposible apartarse sin que te roce. Porque ella sólo canta mirándote a los ojos y sosteniéndote la mirada.

Nada más empezar ya araña la música suave con un No tan rotundo que no te queda más remedio que quedarte a ver qué ocurre. Hipnotizada por ese mantra extraño y envolvente que rezuma privación pero que, a contracorriente, suena ligero

No.

No tengo.

No tengo nada

Reflets de chaises et de la Tour Eiffel. Paris, 1957.

Ella crea espacios, abre zanjas y te mete dentro para jugar a un juego, el juego de la verdad; como juega ahora contigo, con un ritmillo casi leve pero persistente como una lluvia fina, que cala tanto más por lo imperceptible.

Te sujeta por la cintura, firme, y te marca el paso de un baile de medianoche: dos pasos a la izquierda, `no, no tengo´, un paso a la derecha, `no tengo´; y te resulta inevitable entrar en ese juego maldito que es contar aquello con lo que no cuentas. Porque mientras le sigues la pista a los vacíos de la Simone, sin querer, vas marcando mentalmente con una cruz tus noes, esas faltas que apenas hacen mella, …esas otras que cobraron el relieve de las cicatrices. Da igual que te las hayan quitado de las manos o que jamás las tuvieras y sea el anhelo el que se quedó vacío, esperando en la parada de un autobús que ya está fuera de servicio.

Hasta donde te alcanza la memoria, dos, tres, cuatro, veinte; ¿cuántas cosas te faltan?  Qué tamaño, qué forma, que solera tienen?

De fondo, Nina sigue descontando, reduciendo a cero cosas de esas importantes, vitales, aunque tú hace tiempo que has agotado tu lista del debe o quizás te has agotado tú en ella, y te preguntas cómo puede desproveerse una persona de tanto y que el mundo siga andando, sin más, como si no fuera con él la cosa. Y mientras la esperas a la vuelta de la esquina, aguardando a que ella consuma su lista y te alcance en ese sentimiento de vacío que te ha lanzado a los pies, piensas por un momento cómo sería no tener nada. Mejor dicho, cómo sería no tener ni tan siquiera una nada.

No tengo casa, ni

zapatos. Ni dinero, ni

estilo;

Ni faldas, ni jerseys.

No tengo perfumes,

ni cerveza.

letras

Consciente de que no lo vemos aunque esté delante de nuestros ojos, ella te lo cuenta como una confidencia, al oído; una verdad callada que está a la mano pero que pocas veces se alcanza: lo único que necesitas para vivir es … estar vivo. Y libertad. La libertad de sentir, de imaginar. La libertad de ejercer la capacidad de ilusión, o dejarla en barbecho.

Todo eso en la sola brevedad de una canción.

Y tú te rindes. No me digas que no te rindes. No  me digas que no se te ha colado por una esquina esa simplicidad vital de un modo tan corpóreo que casi la sientes echándote el aliento. La vida. Qué más. Qué menos necesitas para vivir.

Porque ELLA es así, con su voz oscura te invita al infierno mientras te sopla aire helado en la nuca, y cuando te tiene ahí, te lleva en volandas al lugar donde se ocultan los secretos (a voces) para mostrártelos con la dulce firmeza que no tuvo en su vida.

Mi espalda y mi sexo.

Mis brazos y mis manos.

Mis dedos y mis piernas.

Mis pies y mi dedo gordo.

Mi higado y mi sangre.

 A mí, escuchándola, me resulta imposible no viajar a una África de 2005 donde encontré azules y rojos y la linea de arena fina que marcaba la diferencia entre el color de la piel. Una África a donde llegaba yo sin aire, sin suelo, sin razón. SIN, simplemente.

Allí los encontré a ellos, aquellos niños del color de la noche que guardaban tesoros custodiándolos sin armas, ni tratados, ni moneda de cambio.

Esos niños tenían TODO en sus ojos, tenían tanto que se les escapaba por la boca, cuajada de risa franca; por la mirada, clara como aquel agua límpida que llegaba hasta el otro mundo, el del verbo tener; por las manos, abiertas para recibir, así, como verbo intransitivo, sin complemento ninguno.

Aquellos ojos jamás habían mirado y, a  buen seguro, jamás mirarían casas, zapatos, perfumes de esos que tú ves, sin mirar, cada día. Pero tenían tanto, tanta vida sujeta al fondo de sus retinas que, por un momento te cegaba y no veías nada, su nada, la nada mas absoluta que supone no tener, ni siquiera, envidia, miedo, rencor.

img_6696

Que no descubro nada ya lo sé; que otros antes y muchos después se quedarán igualmente impactados viendo el derroche de vida de quienes no tienen nada más que eso, la simple existencia (a veces la mísera existencia, la cruel existencia, la inhóspita existencia  y alguno cuantos calificativos más que “los del verbo tener” jamás hemos pronunciado). Y, desde luego, habrá mil letras que den fe de ello. Pero no siempre uno descubre misterios a través de las letras, a veces simplemente basta actualizar las verdades en la cabeza, darles cuerda como a un reloj para que hagan tic tac justo a tiempo.

Precisamente eso es lo que quiero hacer con este final del post, ahora que la Simone cabalga a sus anchas por la noche. Esta noche negra que ya no pesa. Que se ha vuelto ingrávida, como  los zapatos, la casa, la falda, los perfumes, la cerveza… y tiene ese aire que anticipa la fiesta, ese que suena al cristal de una copa de champagne brindando por la vida.

Recordar. Simplemente recordar que al verbo tener le sobran demasiadas cosas. A veces todas, incluso. Y que es una verdadera lástima que ese misterio sólo cobre importancia cuando le falta una, tan sólo una: (la tranquilidad de) seguir viviendo, como es una lástima que lo olvidemos tan a menudo que tenga que ser un niño, con la noche en su piel y tanta fortuna en sus ojos como miseria en sus manos, quien nos haga echarle de nuevo cordura al haber y al debe de cada mañana. Quien nos saque, una vez más  los colores (¿cuántas necesitamos?) cuando advertimos que su risa franca no le debe nada salvo a la tierra, a la sangre, a la lluvia… y nos obliga a recapitular: Nada, eso es cuanto necesitas tener, la vida es suficiente. Pero quizás todo esto sólo sean palabras; palabras que salen de una noche negra, para abrirse camino en el día claro. Qué importa: la canción ya ha terminado. Y yo …

Tengo mi vida

image001

Ain´t got no, I got Life. Nina Simone.

[Tema extraido del musical Hair, que Nina introdujo en su album Nuff Said que coincidió con la muerte de Luther King y que fue icono de la reivindicación de los derechos humanos de la población afroamericana]

Texto y fotografias: Be Naive

Música: Ángel Maíllo

CAMINANDO POR LA CIUDAD

Posted on Actualizado enn

caminando-calle

Esta anocheciendo en la ciudad en estos breves días otoñales, la gente deambula veloz por las calles, personas anónimas con sus propias historias particulares. Se acerca la navidad y se hace notar en las calles adornadas con luces, los escaparates de las tiendas se llenan de género, intentan atraer a la clientela con sus mejores mercancías con las que esperan incrementar sus ventas en estos días festivos.

Me fijo en un niño que parado junto a su madre observa con auténtica devoción un escaparate repleto de juguetes, la expresión de su cara lo dice todo, sueña despierto con ese entusiasmo e inocencia de la  niñez, me transporta durante unos segundos a aquellos años en que creíamos en la magia, en la fantasía en los que nuestra imaginación infinita superaba a la realidad que nos rodeaba.

Continuo caminando por la calle, hay mucha gente no puedo ver sus caras solo las sombras de sus ojos.

Curiosa versión de Rosita Perú en español del tema Everybody is talking

 

 Transito por una calle peatonal repleta de tiendas con sus reclamos en escaparates muy bien decorados,  entre el bullicio de la gente percibo a lo lejos el sonido de un violín, continuo caminando, el murmullo de la gente se va silenciando a medida que voy avanzado. Me acerco, un hombre mayor con aspecto descuidado pero con gran talento ejecuta una melancólica  y triste serenata con su violín. Creo que es de Schubert, me quedó junto con un nutrido grupo de personas escuchando a este músico callejero que impregna el aire otoñal con su música, un pequeño reducto donde huir del bullicio,  de los cargantes  villancicos y luces de colores.

 

Cuando termina la gente aplaude tímidamente,  dejo algunas monedas en la funda de su violín, intento hablar con el músico pero no me entiende no habla mi idioma, le felicito y sonríe con un gesto mezclado entre agradecimiento y tristeza. Se levanta un ligero viento, hace frio, sigo caminando percibo un intenso aroma a café, siempre me gustó el olor del café recién molido, proviene de una cafetería. El frio de la noche invita a entrar y tomar una taza de café, entro en el local muy bien decorado estilo retro, recuerda a aquellas cafeterías emblemáticas centro de tertulias literarias, en este caso las tertulias son más banales, al fondo un grupo de mujeres de mediana edad se reúnen sentadas en torno a un café y unos dulces disfrutan de una animada charla y risas, huyendo durante unos momentos de las aburridas y repetitivas obligaciones diarias. Me siento en una mesa a mi lado un joven ajeno al mundo lee con autentica pasión un libro, un poco más lejos observo dos personas trajeadas con sus carteras hablando en un tono un poco elevado de sus negocios, son vendedores no se dé qué, pero tampoco me interesa porque mi atención se vuelve ahora hacia la música que suena de fondo, una gran canción All of me interpretada por Billie Hollday un estándar del jazz compuesto en los años 30 por Gerald Marks y Seirmour Simons. Me gustaría poder acallar la voz de los dos ejecutivos y el murmullo del resto de los clientes y poder subir el volumen de esta extraordinaria pieza musical interpretada magistralmente por la dulce voz de Bille Holliday.

 

Pago a un joven camarero que me agradece amablemente mi visita, salgo de nuevo a la calle unos altavoces dispuestos por todo el recorrido de la calle emiten sin cesar villancicos tradicionales, echo de menos la música del violinista que encontré antes. Todos los años la misma historia, regalos, consumo, villancisco , turrones… y quizás para muchos tristeza en lugar de la alegría y el espíritu navideño que tratan de vendernos cada año, “vendernos” creo que a eso se reduce la navidad, los buenos deseos y las buenas obras deberían perdurar durante todo el año. Después de estas reflexiones deseo aislarme de este cada vez más temprano e impuesto espíritu navideño, para ello saco mis cascos y abro la música de mi teléfono le doy al modo aleatorio, me da igual lo que suene contar de no escuchar de nuevo el campana sobre campana cantado por unos  niños que a estas alturas ya estarán jubilados.

Comienza a sonar en mi dispositivo una extraordinaria canción, todo un clásico Midnight train to Georgia que popularizaría en los 70 Gladys Knight and the Pips, pero como siempre tengo grabada una versión que me parece maravillosa interpretada por Joan Osborne respetando la versión original de Gladys Knight pero dándole su propio estilo con gran gusto.

 

Continuo avanzando por la calle veo a la gente pero no la escucho, la música hace que me aisle completamente del ruido ambiente. Camino  más ligero con mi propia sintonía, termina el tema interpretado por Joan Osborne. Me llama la atención un comercio en cuyo escaparate aparece en una gran pantalla la cantante Norah Jones es una tienda de discos de las que cada vez existen menos en nuestras ciudades, me quito los cascos y escucho la canción en cuestión se titula Carry on y pertenece a su último disco, como siempre interpretada con la elegancia y sensualidad que sólo sabe dar Norah Jones a sus canciones.

 

Se hace tarde debo regresar, las calles se van despoblando poco a poco, las tiendas van cerrando sus puertas, las gentes anónimas retornan a sus hogares a seguir escribiendo su propia historia con alegrías y tristezas con ilusiones y fracasos con principios y finales. El violinista de la calle, los dos hombres trajeados, el niño que miraba extasiado el escaparate, el joven lector de la cafetería cada uno de ellos escribirá con mayor o menor fortuna con éxitos  y fracasos la aventura que supone vivir día a día.

 

DREW HOLCOMB AND THE NEIGHBORS

Posted on Actualizado enn

drew

Hoy quiero hablar de una banda que he descubierto hace poco tiempo y creo que merece la pena. Se trata de Drew Holcomb&Neighbors, un grupo procedente de Menphis liderado por Drew Holcomb voz principal y guitarra, Nathan Dugger, Rich Brinsfield y Elli Holcomb esposa de Drew.

Su estilo es difícil de definir, pero está claro que tienen fuertes influencias folk que fusionan con otras corrientes musicales como indie o rock alternativo. La voz de su vocalista y líder es extraordinaria adaptándose perfectamente a baladas como la canción live forever o  a ritmos más ruteros como Good light, ambos temas pertenecen a su álbum The Collection publicado en 2013.

Drew Holcomb And The Neighbors se formó en 2006 desde entonces han grabado nueve álbumes con gran éxito de ventas, un grupo muy recomendable.

Live forever

Good light

5 CANCIONES DE COWBOYS

Posted on Actualizado enn

cowboys

 Hace una hermosa y a la vez fresca mañana otoñal en lo que serán mis últimos días de estancia en El Rancho de Eduardo, después del desayuno decidimos pasear por los alrededores del rancho, hoy quiero preguntar a Eduardo por la música de los auténticos cowboys  como el, de aquellos vaqueros que recorrían con su ganado las amplias praderas del oeste americano, de las historias cantadas sobre esta temática en el denominado estilo western music.

 Cinco canciones de cowboys para disfrutar de los espacios abiertos

La propia naturaleza del country, un estilo de música eminentemente rural, hizo que gozara de gran popularidad en las tierras del salvaje e inhóspito Oeste. Esta vertiente del country se llamó western music. Aquí tenéis cinco de sus canciones más emblemáticas.

  1. Si hubiera que elegir un tema que encarnara el mundo de los rodeos, ese sería Amarillo by morning. La canción fue compuesta en 1973, pero no sería hasta la versión de George Strait en su disco Strait from the Heart, diez años más tarde, que la crítica y el público cayeran a sus pies. La letra hace referencia a la ciudad de Amarillo (Texas), donde el narrador está deseando llegar para participar en un rodeo.
  1. Mediado el siglo XX, Stan Jones compuso Ghost Riders in the Sky, sobre un cowboy que tiene una extraña visión. Un grupo de cowboys fantasmales persiguen un ganado de vacas eternamente por el cielo y avisan al protagonista de que, si no cambia de actitud, a él también le espera el mismo destino. En realidad, el tema es una interpretación de un pasaje de la mitología nórdica, el de la Caza Salvaje. Según Robby Krieger, de The Doors, fue su inspiración para la mítica Riders on the Storm. La canción ha tenido multitud de versiones; entre todas ellas, me quedo con la que hizo Johnny Cash en 1979 para su álbum Silver.

3. Uno de los nombres que primero se nos vienen a la mente cuando pensamos en canciones de cowboys es Marty Robbins. Os propongo dos canciones de este maestro del género: la primera, Big Iron, pertenece a su icónico álbum Gunfighter Ballads and Trail Songs (1959). Es la historia de un duelo crepuscular entre un cowboy y un Texas Ranger, en el que éste termina matando al cowboy gracias a la rapidez de su mano y su arma. Es asombroso cómo Marty Robbins consigue recrear el ambiente típico del Oeste, hasta el punto de que se diría que estamos viendo todo un western desde el sofá del salón.

  1. La segunda canción en la voz de Marty Robbins, The Streets of Laredo –también conocida como Cowboy’s Lament–, es una balada cuyo origen se sitúa en la tradición folk americana, o provenir tal vez de una canción folk británica, The Unfortunate Rake. De aire elegíaco, la historia, que se desarrolla en Laredo (Texas), nos muestra a un cowboy moribundo que reconstruye su pasado.
  1. A principios de los años 30, Bob Nolan, trabajando como caddie en Los Ángeles, compuso Tumbling Tumbleweeds. El autor no recibió todos los derechos que le correspondían en virtud de las ventas de la canción, ya que la discográfica amañaba las cifras. El título hace referencia a unas plantas típicas del desierto con forma de bola, que, a merced del viento, van desplazándose por el desierto. Su letra plantea, pues, una analogía entre ese tipo de plantas, siempre a la deriva, y la vida de los cowboys. “Las preocupaciones del pasado quedarán atrás pero yo encontraré el camino yendo a la deriva como las plantas del desierto”. Una de las versiones más conocidas es la que hizo Gene Autry en 1935.

Autor: Eduardo De Frutos

River of country