APROXIMACIÓN AL BLUEGRASS: LOS GRUPOS.

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Continuamos con la serie de  entradas que nos ofrece nuestro amigo Eduardo De Frutos, en su sección , El Rancho de Eduardo  dedicadas al bluegrass, hoy nos habla de los grupos más destacados de este género.

Si en la entrada anterior nos fijábamos en los logros individuales del bluegrass, hoy abordaremos su espíritu colaborativo, tras la pista de tres importantes grupos que impulsaron el género. Cronológicamente, uno de los primeros que asomó la patita fue The Lonesome Pine Fiddlers, capitaneado por Ezra Cline y Curly Ray Cline, que provenían de una familia dedicada a la música. Como muestra de su trabajo, escuchemos Lost in this World (1962).

 

 

La formación de la que os voy a hablar ahora, New Grass Revival, revitalizó la música bluegrass en los años 70 y 80. Escuchemos dos ejemplos de su obra. En 1972, nos sorprendieron con una versión en clave bluegrass del clásico de Jerry Lee Lewis Great Balls of Fire.

 

 

Su mayor éxito fue, no obstante, la alegre Calling Baton Rouge, que incluyeron en su último trabajo, Friday Night in America (1989).

 

 

El siguiente grupo, The Lewis Family, combina a la perfección el bluegrass con el gospel; no en vano, son conocidos como “la primera familia del bluegrass gospel“. Empezaron a grabar para Starday Records en 1957 y, desde entonces, han editado cerca de 60 álbumes. En 2006 entraron en el Salón de la Fama de la Música Bluegrass. Os dejo con His Amazing Grace, de su disco So Fine (2000).

 

 

Eduardo De Frutos

Autor del blog: River of country

 

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LO MEJOR DEL POP ESPAÑOL EN LOS 80

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80

 

Hace unos días escuchando un tema musical, me vino a la mente la época dorada del pop español y más concretamente, la década de los 80, en la que la música marcó nuestra alegre juventud, por aquel entonces, en plena movida, con una gran variedad de bandas españolas, algunas con mucha calidad, que incluso, han sobrevivido al inexorable paso de los años, y aún hoy, siguen sonando y girando por los escenarios de nuestro país. El ejemplo más claro, es el de la banda, Los Secretos que han cumplido, la friolera de 40 años encima de las tablas, haciendo las delicias del público de diversas generaciones.

Está claro que la buena música, como siempre hemos defendido en este blog, no tiene fecha de caducidad. No sólo Los Secretos han resistido al paso del tiempo y a las nuevas tendencias musicales, también otros grandes como, Loquillo, que sonaba incansable por aquel entonces con su Cadillac Solitario u otros muchos que con el paso del tiempo, emprendieron una carrera en solitario, que aún hoy siguen sonando  y triunfando; por poner algunos ejemplos podemos hablar de Coque Malla, que triunfaría con Los Ronaldos y hoy sigue ofreciendo buena música en solitario, Mikel Erentxun, el que fuera vocalista del mítico grupo Dhuncan Du, sigue al pie del cañón deleitándonos con su sonido característico o el incombustible Enrique Bumbury que triunfaría a mediados de los 80 con Héroes del Silencio, por poner algunos ejemplos, aunque existen muchos más.

En este post quiero reivindicar, de alguna manera, aquellos grupos nacionales que marcaron, nuestra juventud, alejados de los pomposos  y artificiales Talk Shows, tan de moda en nuestros días que nos venden un personaje, una imagen, con sus amoríos y circunstancias que van más allá de lo que nos interesa, que es la música. Por aquel entonces, aunque soy consciente que hablo como un auténtico carcamal, la música, era tan sólo eso, melodías que pretendían llegar a nuestros sentimientos, canciones en las que nos podíamos ver identificados o simplemente su melodía y ritmo nos atraían. Hoy  queremos hacer de la música un espectáculo en lo que interesa todo menos el valor musical. Pronto llegara el histriónico espectáculo en el que se ha convertido el festival de Eurovisión, con enormes escenarios, luces colores, vestuarios, una puesta en escena donde lo que menos importa es la música.

En fin, sin desviarnos de lo que nos traía, hace unos días, encontré una lista de la publicación digital 20 minutos. Se trataba de una encuesta en la que se votaba sobre las mejores canciones de los 80. Esta lista fue publicada hace ya  10 años y estaba encabezada por Nacha Pop con la chica de ayer, canción icónica por excelencia de los 80. Os dejo un enlace de la publicación una lista interesante que a muchos os hará recordar.

Las Mejores canciones de los 80

EL RANCHO DE EDUARDO: EL BLUEGRASS

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Vuelvo al rancho de Eduardo con la ilusión de un chiquillo en el día de reyes abriendo impaciente sus regalos. Nos vamos aproximando por la carretera en una mañana fría pero soleada.  A lo lejos ya se vislumbra una gran casa blanca de madera rodeada de una enorme extensión vallada, me aproximo a la casa de Eduardo, donde sin duda, aprenderé más sobre música country, escucharé bandas y cantantes desconocidos, para mí, de su extensísima colección de vinilos y me sumergiré durante mi estancia en la auténtica música americana, el country.

En esta nueva serie de colaboraciones, Eduardo nos hablará del bluegrass, estilo inicial y mas puro de la música country.

 

APROXIMACIÓN AL BLUEGRASS: LOS CLÁSICOS

 Los inmigrantes europeos que llegaron a Estados Unidos, provistos de sus propias tradiciones musicales, fueron la clave para forjar el estilo de música llamado bluegrass, cuyo atractivo exploraré a través de una selección de sus clásicos. Como podéis imaginar, hay infinidad de ellos, pero me fijaré solo en tres.

En primer lugar, el instrumental Foggy Mountain Breakdown, de los legendarios Earl Scruggs y Lester Flatt, un tema que asociamos casi instantáneamente a este estilo. Grabado en 1949, tiene multitud de versiones y, a buen seguro, los más cinéfilos la recordaréis porque aparecía en la banda sonora de Bonny y Clyde (1967). He aquí el original.

 

 

El tema siguiente, Fox on the Run, fue escrito por Tonny Hazzard en 1968. ALcanzó categoría de estándar del bluegrass cuando la grabó el grupo The Country Gentlemen en The Country Gentlemen Sound Off (1970).

 

 

 

Vamos ahora con una de las canciones más “inspiradas” de la historia, compuesta en apenas diez minutos, según sus autores. Rocky Top (1967), obra de Felice y Boudleux Bryant, homenajea el idílico paisaje de Tennessee y el sentimiento de libertad que contagian sus colinas. El día de Navidad de aquel año salió al mercado en la interpretacion de los Osborne Brothers.

 

 

Autor: Eduardo De Frutos

River of Country

AYER SOÑÉ…

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Ayer soñé en una mañana serena y hermosa, me encontraba en un grandioso patio palaciego rodeado de frutos, flores y emparrados. Aromas suaves entremezclados con mirto, romero geranios, claveles y hortensias. El cielo se vestía de un azul intenso alejando a los negros nubarrones y con ello al frío y la desilusión. Paseaba entre grandes cipreses, fuentes que dejaban caer chorros de agua cristalina. Todo me inspiraba sentimientos de armonía y felicidad, todo era delicado y hermoso. El silencio tan solo se veía interrumpido por el sonido del agua, el alegre canto del ruiseñor, el gorjeo de los mirlos y los chillidos de las inquietas golondrinas.

Las paredes de un gran edifico palaciego proyectaban sombras en el exuberante jardín, por el que habían transcurrido sin duda, el paso de los siglos, gentes, leyendas, princesas, reyes, de los que tan solo las paredes del mismo o aquellos esbeltos cipreses eran callados testigos. Caminando por el agradable paseo llegué hasta una terraza, sobre la que se asomaba una vista espectacular con fértiles valles, cerros rocosos y grandes planicies. Contemplé el bello paisaje que me ofrecía mientras un viento ligero fresco, puro y suave acariciaba mi rostro.

El sol iba ganando altura según avanzaba la mañana haciendo brillar el valle,  tocando con sus rayos el transparente follaje de los espesos bosques en la lejanía. Abandoné el hermoso balcón y continué paseando por los jardines  de este paraíso terrenal que retaba a mis sentidos, con colores aromas y sonidos que nunca había experimentado. En este apacible escenario en el que me encontraba no parecía existir el tiempo, ni en pasado ni en presente, tan sólo existía ese instante preciso. Me encontraba como prisionero en el tiempo, entre los jardines de un inmenso palacio, digno de reyes, ahora silenciado por el paso de los siglos, aguardando  mudo en un enclave estratégico en lo alto de una colina, erigiéndose cual monumento ante la callada ciudad.

Quise imaginar a los antiguos moradores de aquella residencia. Por un momento pude escuchar el sonido de las dagas, las espadas, el trote de los caballos, la dulce voz de la princesa, el ajetreo de tanta gente que podría estar al servicio de los dueños de semejante construcción. Dejé atrás las gestas y hazañas del pasado y me concentré en el momento, en admirar toda aquella belleza y la paz que me ofrecían los paisajes que tenía alrededor, una paz y una calma difícil de encontrar en nuestras ajetreadas vidas.

Aquellos jardines silenciosos, rodeados por edificios, cual refinados palacios de oriente, desaparecieron cuando desperté y volví a los paisajes conocidos de la ciudad, alejados de los suaves sonidos del ruiseñor y las fuentes, que eran sustituidos por el grave sonido de los motores de los coches y el silencio del tumulto cotidiano. Hoy persigo mi sueño y quiero buscar aquellos jardines  y la historia de un palacio que seguro existe en algún lugar del sur.

 

Y Quizás nada mejor para ilustrar el post que esta pieza; Recuerdos de la Alambra de Francisco Tárrega.

 

 

 

 Y hablando de sueños también me gustaría dejar esta canción del grupo Abba, I have a dream

 

LA CIUDAD

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Camino sintiendo el frio que se clava como agujas en mi cara,  la espesa niebla envuelve densa el aire del atardecer, dejando adivinar las siluetas que forman los árboles. Todavía se observan en las solitarias calles retazos de las fiestas navideñas, con luces que ya no iluminan, adornos, y algunos árboles decorados. Me doy cuenta de la fugacidad del tiempo y la facilidad que posee la condición humana al cambio y la adaptación, si hace unos días estábamos envueltos en todo lo que conlleva la navidad con celebraciones, villancicos, regalos y buenos deseos. Hoy hemos vuelto a la normalidad, al día día, atrás quedaron la bondad, el amor, la fraternidad y el consumismo propio de las fechas.

Continúo caminando a paso rápido por la ciudad. Me dirijo hacía un puente, me asomo a la barandilla, observo como el agua corre furiosa y turbia, debido a las generosas lluvias y nevadas que nos están dejando estos días de invierno. Aguas turbulentas, me viene a la memoria la conocida canción Brigde over trouble water, creo que es una de esas grandes canciones que nos acompañan y que forman parte de nuestro repertorio vital, que todos conocemos y a casi todo el mundo gusta. Y es que este tema está escrito por Paul Simon y lanzado en 1970  por Simon and Garfunkel en el álbum que llevaría el mismo título que la canción y que sería el último que grabaría el famoso dúo.

Paul Simon escribió la canción, pero él quiso que la cantara Garfunkel por su voz aguda y los falsetes que podía hacer para este tema. La verdad, creo que fue una idea acertada, ya que la voz de Art Garfunkel ejecuta perfectamente con su voz suave esta gran canción, aunque de ello se lamentaría posteriormente Paul Simon, ya que en este periodo existían unas relaciones muy tensas entre ambos cantantes.

La canción contiene una letra muy bella que habla del valor de la verdadera amistad en momentos bajos, de tender la  mano y construir un puente para evitar las aguas turbulentas. La verdad es que siempre he sentido cierta fascinación por Simon and Garfunkel y especialmente por esta canción, la cual he escuchado en versiones que van desde Elvis Presley, Bonnie Tyler, Aretha Franklin o Jonnhy Cash, entre otros muchos. Os dejo algunas versiones curiosas del tema.

 

Bonnie Tyler

 

 

Elvis Presley

 

 

 

Aretha Franklin, una de mis favoritas

 

 

Willie Nelson

 

 

Continuo mi camino entre la lluvia en un paisaje gris, me asalta una sensación entre la tristeza y la melancolía en este día oscuro y frio. Me encuentro sólo caminado bajo la lluvia ensimismado en mis pensamientos, me cruzo con otras personas protegidas bajo su paraguas pero no adivino a ver sus rostros. El silencio me atormenta, saco de mi bolsillo mis auriculares y los conecto al teléfono, quiero romper este silencio que me aturde, quiero que mi alma y mi espíritu vuelen hacía la música, como dice una de las estrofas de la canción Into the Mystic, en esta ocasión suena el tema de Van Morrison, versionado por el gran Joe Cocker.

 

 

Las notas de la canción hacen que mi paso  se acelere, una vez roto el silencio en esta tarde oscura me siento más ligero.  La tarde va cayendo,  me adentro en las estrechas calles del centro de la ciudad. Los comercios se llenan en un ir venir de gentes cargadas con bolsas, cual cazadores tratando de encontrar la mejor prenda en rebajas, para exhibirla como si de un trofeo se tratase.

 

Avanzo por la angosta calle la gente deambula de un lado a otro, las tiendas reclaman la atención de los viandantes con grandes letreros en los que ofertan espectaculares precios. Observo las caras de las personas anónimas con las que me cruzo, cada una de ellas absortas en su mundo, algunas con cierta expresión de tristeza. Trato de adivinar los pensamientos de cada una de ellas, sus anhelos, sueños, miserias, problemas y preocupaciones que todos tenemos en nuestro propio mundo particular. Problemas, preocupaciones; trouble, trouble

 

Ray Lamontagne. Trouble

 

 

Me fijo en la cara amable de una anciana, que camina fatigosa, me inspira ternura y a la vez me resulta familiar su figura, me transmite confianza y la seguridad, recuerdos de la infancia, la abuela entrañable protectora, con la sabiduría que le han otorgado los años que se  hacen notar en su rostro ajado y curtido en las duras batallas que ha vivido en su larga existencia. Hoy se alimentan tan sólo de los buenos recuerdos del pasado, intentado disfrutar del presente.

 

Sigo mi camino suena en mis cascos Society un tema de Eddie Veder, una gran canción, una crítica  a nuestra sociedad, a la codicia, a las absurdas necesidades que nos creamos, queriéndolo todo, quizás para suplir nuestra propia infelicidad. A veces veo en televisión los niños de algún país  remoto de África jugando al futbol con una pelota de trapo, o con una rueda vieja, veo la felicidad reflejada en sus rostros, no necesitan más porque no lo tienen, no aspiran a más tan solo a sobrevivir, sin embargo nosotros siempre estamos insatisfechos, siempre queremos más.

 

Eddie Veder. Society

 

 

Siempre me atrajo el continente africano con sus paisajes, su historia, tan cerca y tan lejos de nosotros. Me fascina su música que ha servido como cimiento a muchos estilos musicales y otros se han entremezclado con sus ritmos debido a la colonización,  de algunos de sus territorios, dejándonos un mestizaje muy interesante, como el caso de Cabo Verde, con la morna, una mezcla de fado, música brasileña y de Angola, con su máxima representante la gran Cesaria Evora  y con una de sus canciones más bellas Sodade.

 

Cesaria Evora. Sodade

 

 

Salgo de las concurridas calles del centro de la ciudad. Ya ha oscurecido, la gran avenida es un y venir de coches con sus faros encendidos queriendo suplir la noche estrellada invisible desde la gran ciudad, que tan solo nos deja ver la luz artificial de las farolas y neones que tratan de  que la negra noche no se apodere de las calles.

 

Something in the night. Bruce Springsteen

 

 

La ciudad infinita no acaba, no se detiene; gentes, coches, luces, prisas, soledad. Es curioso la gran ciudad acoge a millones de habitantes pero la soledad asola las calles. Las gentes deambulan aisladas en su propio mundo solitario. Yo también lo hago, tan solo acompañado por la música que me sirve de guia en este vagar por la gran urbe, la ciudad que no duerme. Como dijo Thomas Fuller;  La gran ciudad para muchos es un gran desierto.

 

The City, Joe Purdy

 

LEBEND

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Volvemos hoy con nuestra sección para ayudar a impulsar, en la medida de nuestras posibilidades, a músicos emergentes, aunque en este caso vamos a presentar, a una banda cuyos miembros llevan ya años en el mundo de la música y hoy nos traen su nuevo proyecto. Un grupo musical procedente de Granada llamado Lebend.

 

LEBEND

 

Lebend es un grupo formado por cuatro componentes, algunos de ellos ya conocidos en este blog, por otros trabajos musicales. La agrupación la conforman: José Pardo, Juan Melchor, Ignacio Nievas y Pablo Bachs. Este nuevo proyecto se gesta el pasado verano, en la actualidad se encuentran publicando los temas de su primera demo, “Rite of Pasagge” Con dos canciones Lignina y The Sea B.

El sonido de Lebend me recuerda a una fusión de sonidos del post punk británico de grupos como The Smith, The Cure, Joy Division e incluso algunas reminiscencias de la época temprana de Bowie, mezclado con una instrumentación envolvente que te atrae, creando una atmosfera agradable, placentera con un ritmo suave pero contundente, empastado perfectamente, con la voz suave y sutil del vocalista que parece un instrumentos más del conjunto.

Lebend hace una música sin estridencias pero que transmite, se hace notar la experiencia musical de sus miembros,  la guitarra toma protagonismo en su música, creando una atmosfera que transfiere, serenidad, calma, un  ambiente especial que invita a desconectar y sumergirte en un mundo de sensaciones, consiguiendo llegar a nuestros sentimientos, que es lo que consiguen los buenos músicos con sus composiciones.

Estaremos muy atentos desde El Gramófono,  a esta banda granadina, Lebend, a la cual la deseamos muchos éxitos.

 

The Sea B

 

 

Lignina

PARECIDOS ASOMBROSOS, HOTEL CALIFORNIA.

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eagle

Hoy queremos hablar de un gran parecido entre dos canciones, no podemos llamarlo plagio, ya que no existe demanda judicial, pero lo que sí es cierto que existen similitudes muy evidentes entre ambas canciones. Se trata del conocido grupo de rock progresivo Jethro Tull con la canción: “We used to know” que lanzarían en 1969 dentro de su álbum, Stand up, y la conocida banda americana The Eagles, con su célebre tema Hotel California, que grabarían allá por 1976 incluido en su álbum con el mismo título.

Si escuchamos estas dos canciones podemos observar que la secuencia de acordes es muy similar, así como su estructura . Parece ser que ambas agrupaciones compartieron escenario en una gira a principios de los 70, cuando Jehtro Tull tocaba ya el tema We used to Know. Quizás inconscientemente los autores de Hotel California; Don Henley, Glenn Frey y Don Felder de tanto escuchar en los conciertos la canción de Jehtro Tull tomarían para su tema, una estructura muy similar, a la de la canción de la banda liderada por Ian Anderson.

Lo que está claro es que Hotel California se ha convertido en la canción más representativa de la banda The Eagles y uno de los grandes temas de la historia del rock. Así lo certifica la revista Rolling Stone, incluyéndola dentro de su lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos. El álbum fue galardonado con un grammy en 1978, como mejor disco del año. La canción ha sido laureada con múltiples galardones desde su lanzamiento y se ha convertido en todo un clásico de la música rock.

La canción de la que tomó sus influencias, sin embargo no llegó a tener la popularidad que obtuvo Hotel California, su autor Ian Anderson declaró hace poco en una entrevista que se toma la canción Hotel California como un homenaje a su banda y a su canción, We used know, por su enorme parecido.

 

Primero la original de Jehtro Tull, We used to know lanzado en 1969

 

 

Y ahora, Hotel California, The Eagles 1976